Nacido
en la villa de San Joan, en el centro de Mallorca, en 1930;
Onofre Prohens tuvo su primer contacto con la pintura a traves de
su madre, mujer refinada que ya siendo niña pintaba paisajes
y
flores como mas tarde haría su hijo.

Veraneaba con sus padres en el barrio de Es Molinar de Palma donde,
con un amigo
suyo se inició en el óleo. Por economía compraban
polvos de colores en droguerías
de Palma que luego mezclaban con aceite de linaza y aguarrás;
dándoles la posibilidad
de obtener unos cromatismos que excitaban la fantasía y creatividad
del niño pintor.